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Ozono en la Sanidad Acuícola: Un Desinfectante Poderoso que Hay que Saber Manejar
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Ozono en la Sanidad Acuícola: Un Desinfectante Poderoso que Hay que Saber Manejar

Por Flavio Gonzaléz
Publicado el 19 de julio de 2026 5 min de lectura
En la búsqueda de herramientas que mantengan sanos a los peces sin depender de los antibióticos, el ozono se ha ganado un lugar destacado en la acuicultura moderna. Es uno de los desinfectantes más potentes que existen y, bien aplicado, deja el agua más limpia, reduce los patógenos y hasta aporta oxígeno. Pero es un arma de doble filo: el mismo poder oxidante que elimina bacterias puede dañar a los peces si se usa mal. Entender cómo funciona —y dónde están sus límites— es lo que separa una herramienta valiosa de un problema caro. Qué hace el ozono en el agua El ozono (O₃) es una forma muy reactiva del oxígeno que actúa como un oxidante extremadamente eficaz. Según una revisión publicada en Ozone: Science & Engineering, en los sistemas de recirculación acuícola (RAS) el ozono cumple varias funciones a la vez: inactiva patógenos —bacterias, virus, hongos y protozoos—, reduce la carga orgánica, y clarifica el agua eliminando color, turbidez y olores. Es, en esencia, una limpieza profunda del agua de cultivo. Su eficacia desinfectante es notable: frente a Escherichia coli, el ozono actúa entre 600 y 3.000 veces más rápido que el cloro, y resulta muy efectivo contra bacterias del género Vibrio, uno de los grandes enemigos del cultivo de camarón. Esa rapidez tiene una ventaja práctica: el ozono tiene una vida media corta, de entre 6 y 20 minutos según la temperatura y la carga orgánica, de modo que se descompone antes de llegar a los peces si el sistema está bien diseñado. Hay además un beneficio colateral interesante. Los generadores de ozono parten de oxígeno puro, y como solo entre el 5 y el 12 % de ese oxígeno se convierte en ozono durante la operación, el resto se disuelve en el agua. El resultado es que un sistema de ozonización bien montado también eleva el oxígeno disuelto, esa variable que, como vimos en el artículo sobre oxígeno disuelto, decide el rendimiento del cultivo. Ozono contra las enfermedades de la tilapia Más allá de limpiar el agua, una línea de investigación reciente ha explorado el ozono aplicado como nanoburbujas para combatir enfermedades concretas de la tilapia. Los resultados son alentadores. Un estudio publicado en Fish & Shellfish Immunology demostró que las nanoburbujas de ozono no solo reducen la carga bacteriana del agua, sino que estimulan el sistema inmunitario innato de la tilapia: tras el tratamiento, los peces desafiados con Streptococcus agalactiae —el agente de la estreptococosis— alcanzaron una supervivencia relativa de entre 60 y 70 % por encima de los no tratados. Un segundo trabajo, publicado en el Journal of Fish Diseases, probó el ozono frente a una Aeromonas hydrophila multirresistente a antibióticos, uno de los patógenos más temidos por su resistencia. En un sistema de recirculación equipado con un dispositivo de nanoburbujas de ozono, la supervivencia relativa de la tilapia mejoró entre un 64,7 y un 66,7 %, y cada tratamiento redujo la concentración de la bacteria en el agua entre un 15,9 y un 35,6 %. Frente a un patógeno que ya no responde a los antibióticos, una herramienta física como el ozono adquiere un valor enorme. El hilo común de estos hallazgos es claro: el ozono permite controlar patógenos y reforzar la sanidad del cultivo sin recurrir a antibióticos, justo cuando la resistencia antimicrobiana y las exigencias de los mercados presionan para reducir su uso. El manejo integral de estas enfermedades lo abordaremos en el próximo artículo de la serie, dedicado a la estreptococosis. La dosis hace el veneno Aquí está la otra cara de la moneda, y conviene no perderla de vista. El ozono es letal para los peces en concentraciones elevadas: el mismo poder oxidante que destruye bacterias puede provocar daño tisular, lesiones en las branquias y mortalidad si el agua tratada llega a los peces con ozono residual. También puede dañar las películas bacterianas beneficiosas del biofiltro, el corazón biológico de un sistema RAS. Por eso, en la práctica, los operadores controlan el ozono midiendo el potencial de óxido-reducción del agua (redox u ORP): cuanto más oxidante está el medio, más sube ese valor, y mantenerlo dentro de un rango seguro es la forma de asegurarse de que no queda ozono residual cuando el agua vuelve a los peces. La investigación lo confirma incluso en las aplicaciones más prometedoras: en el estudio frente a Aeromonas, los tratamientos repetidos con exposición directa a nanoburbujas de ozono causaron alteraciones en las branquias de los peces, aunque el sistema de recirculación modificado —diseñado para que el ozono se consumiera antes de llegar a los animales— no produjo efectos adversos durante los 14 días del ensayo. La lección es contundente: la diferencia entre beneficio y daño está en la dosis, el tiempo de contacto y el diseño del sistema. Recomendaciones para usar el ozono con seguridad Trate el agua, no a los peces: diseñe el sistema para que el ozono actúe en una cámara de contacto y se descomponga antes de que el agua regrese al estanque o tanque de cultivo. Controle la dosis con redox: mida y regule la concentración de ozono apoyándose en el potencial de óxido-reducción (ORP); vigile el ozono residual antes de que el agua toque a los animales. Proteja el biofiltro: en sistemas RAS, asegúrese de que el ozono no alcance las bacterias nitrificantes que mantienen el ciclo del nitrógeno. Aproveche el oxígeno extra: recuerde que la ozonización bien hecha también oxigena el agua; intégrela en su estrategia general de calidad de agua. Empiece a pequeña escala: valide el equipo y las dosis en una unidad de prueba antes de aplicarlo a toda la producción, y apóyese en asesoría técnica. El ozono resume bien el espíritu de la acuicultura moderna: tecnología potente que, manejada con criterio, permite producir más y más sano con menos químicos. No es una solución mágica ni exenta de riesgos, pero en manos formadas es una de las herramientas más prometedoras para la sanidad del agua. Como siempre, la clave no está en el equipo, sino en el conocimiento de quien lo opera. 🐟 ¿Quiere dominar el manejo del agua y la sanidad en su cultivo de tilapia? Nuestro Diplomado en Producción de Tilapia integra estos temas con un enfoque práctico y aplicable a su granja. Referencias Gonçalves, A. A., & Gagnon, G. A. (2011). Ozone application in recirculating aquaculture system: an overview. Ozone: Science & Engineering, 33(5), 345-367. Artículo completo: https://doi.org/10.1080/01919512.2011.604595 Linh, N. V., Dien, L. T., Panphut, W., Thapinta, A., Senapin, S., St-Hilaire, S., Rodkhum, C., & Dong, H. T. (2021). Ozone nanobubble modulates the innate defense system of Nile tilapia (Oreochromis niloticus) against Streptococcus agalactiae. Fish & Shellfish Immunology, 112, 64-73. Artículo completo: https://doi.org/10.1016/j.fsi.2021.02.015 Dien, L. T., Linh, N. V., Sangpo, P., Senapin, S., St-Hilaire, S., Rodkhum, C., & Dong, H. T. (2021). Ozone nanobubble treatments improve survivability of Nile tilapia (Oreochromis niloticus) challenged with a pathogenic multi-drug-resistant Aeromonas hydrophila. Journal of Fish Diseases, 44(9), 1435-1447. Artículo completo: https://doi.org/10.1111/jfd.13451

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